¡Oh, capitán, mi capitán!

 
Después de muchos años como jugador en el Pamesa, el equipo ha decidido prescindir de los servicios del gran capitán. No voy a hablar aquí de si sería justo o no renovarle y que acabara su carrera deportiva en Valencia (yo apostaría porque fuera así, pero entiendo a los que apuestan por lo que ha sucedido).

Estas líneas son simplemente de agradecimiento. Por casualidades que algunas veces ocurren, he seguido al equipo desde su fundación, hace ya unos veinte años (es lo bueno de que el equipo sea relativamente joven) y Víctor Luengo ha sido un referente por muchos motivos: en primer lugar por ser el primer (y casi único, por desgracia) referente de jugador formado en la cantera de equipo; después, por haber sido el capitán que ha levantado los trofeos que ha conseguido el Pamesa en estos años; tercero, por su profesionalidad, ya que en ningún momento se le ha podido reprochar falta de entrega en la cancha; y cuarto, por su disposición con los aficionados (generalmente en actos de peñas) siempre que se le ha solicitado.
Deportivamente hablando, con el handicap de ser un escolta que no era tirador, ha demostrado su calidad en la defensa, en las penetraciones y en la labor colectiva e incluso en alguna temporada ha sido el mejor triplista del equipo (manda huevos, como diría alguno). Recuerdo dos momentos de los muchos que Luengo ha tenido en el equipo. Primero: semifinales de la primera copa del rey que disputa el Pamesa en Valladolid. En la primera parte, el escolta titular, Reggie Fox, se lesiona. No pasa nada, allí sale Víctor y con sus penetraciones desarbola la defensa pucelana, que cede ante su garra. El resultado: la consecución de la copa del rey. Segundo: semifinales de liga, en play-off contra Unicaja. Todavía recuerdo que esa semana la revista Gigantes del Basket lo nombró con toda justicia "jugador de la semana". Tras ese duro play-off el equipo llegó por única vez hasta la actualidad a disputar una final ACB, ante el Barça que ese año hizo triplete y que contaba con Bodiroga, Navarro, Jasikevicius, Fucka, etc. Y otro dato que no se debe olvidar. Año tras año, el Pamesa fichaba escoltas con mayor nivel, pero Víctor siempre acababa jugando, ya se llamara éste incluso Abbio o Rigaudeau, por poner dos ejemplos.
Lo dicho, muchas gracias, Víctor de parte de todos los pamesanos. Que te vaya bonito las temporadas que juegues en otro equipo (del cual yo seré también un poco seguidor) y espero al día en que se retire ese número 15 en la fonteta. Mis palmas echarán humo de los aplausos. ¡Oh, capitán mi capitán! 
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